Benjamín Péret

Antonin Artaud

Paul Eluard

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Los soles canoros

Las desapariciones inexplicables
los accidentes imprevisibles
los infortunios quizás excesivos
las catástrofes de todo orden
los cataclismos que ahogan y carbonizan
el suicidio considerado crimen
los degenerados intratables
los que se enrollan en la cabeza un delantal de herrero
los ingenuos de primera magnitud
los que colocan el féretro de su madre en el fondo de un pozo
los cerebros incultos
los sesos de cuero
los que invernan en el hospital y conservan la embriaguez de
las ropas desgarradas
la malva de las prisiones
la ortiga de las prisiones
la higuera nodriza de ruinas
los silenciosos incurables
los que canalizan la espuma del mundo subterráneo
los poetas excavadores
los que asesinan a los huérfanos tocando el clarín
los magos de la espiga
imperan temperatura benigna alrededor de los sudorosos
embalsamadores del trabajo.

 

 

René Char

Poeta francés y figura clave de la literatura moderna francesa. Char nació en 1907 en L'Isle-sur-Sorgue, en Provenza. Al terminar el bachillerato en el liceo de Avignon, su familia lo envió a Marsella para estudiar ciencias empresariales, estudios que realizó sin gran convicción. La publicación de la Capital del dolor (1926) de Paul Éluard supuso un gran impacto para Char, y tras completar su servicio militar en 1928 publicó Cloches sur le coeur, una colección de poemas que destruyó poco después. En 1929, visitó París y conoció a André Breton, René Crevel y Louis Aragon, todos ellos destacados representantes del surrealismo. Un año más tarde Char firmó el Segundo manifiesto surrealista, así como diversos panfletos que criticaban la Exposición Colonial de París y defendían el movimiento revolucionario español. Posteriormente publicó Marcha lenta, en colaboración con Breton y Éluard. En 1934 publicó El martillo sin dueño, de estilo surrealista y rico en imágenes exuberantes. Varios poemas incluidos en este volumen fueron musicados más tarde por Pierre Boulez e interpretados por primera vez en 1955. En lo sucesivo Char se aleja de los surrealistas y publica varios volúmenes de gran importancia, entre los que destaca Afuera la noche es gobernada (1938). En 1939, tras la invasión de Polonia por Hitler, fue destinado a un regimiento de artillería en Alsacia. Tras quedar libre del servicio en 1940 se unió a la Resistencia y bajo el nombre de capitán Alexandre vivió los peligros de este movimiento clandestino. Estas experiencias se reflejan en su colección de poemas Solos permanecen (1945), algunos de los cuales figuran entre lo mejor de su producción, y Las hojas de Hipnos (1946), un diario poético de los años de guerra. Sus creencias políticas, así como su condena del comunismo en 1949 y su protesta contra la base de armas atómicas de la Alta Provenza en 1966, se reflejan claramente en sus escritos. En 1955 conoció a Martin Heidegger, pensador sobre el que en 1966, 1968, y 1969 se celebraron diversos seminarios en Thor, cerca de la localidad natal de René Char. Maurice Blanchot señaló en cierta ocasión que la obra de Char es "una revelación poética". Su mundo es el mundo de la tierra, los árboles, los arroyos, los animales y la naturaleza, el incesante movimiento de aquello que, entre la creación y la muerte, es también una metáfora de los ideales del poeta para expresar el futuro y aceptar la inminencia de la muerte. Su estilo es un claro reflejo de su ambición por el uso de formas breves, un rico lirismo que transmite las severas lecciones del moralista sobre los objetivos del ser humano. Otras obras importantes son El sol de las aguas (1951), Búsqueda de la base y de la cima (1955), Común Presencia (1964), Vuelta atrás (1966) y La noche talismánica (1972). En 1983 se publicaron sus obras completas en la Bibliothèque de la Pléiade. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor y Oficial de las Artes y las Letras. Recibió la Medalla de la Resistencia y la Cruz de Guerra. Murió en 1988.-