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Francois Picabia (1879-1953)

Francois Marie Martínez Picabia nació en París del matrimonio formado por Pancho Martínez Picabia, un español nacido en Cuba e hijo mayor de un indiano gallego, y Cécile Davanne, una dama de la alta burguesía francesa. Su origen acomodado le garantizó una holgada posición económica durante casi toda su vida y perfiló su singular figura, siempre a caballo del gran mundo y los círculos vanguardistas. La ascendencia española se tradujo, por otra parte, en unos vínculos frecuentes tanto con su familia en España como con sus ambientes artísticos, y muy especialmente con los de la vanguardia barcelonesa.

Conquistar la vanguardia
En 1899, Picabia descubre el impresionismo y empieza a enviar obra al Salón.
Su primera exposición individual en 1905 le vale un contrato en exclusiva que rompe tres años después para acercarse de un modo más conceptual a la pintura, primero en algunas obras de clara influencia nabi y fauve y, desde 1909, bordeando la abstracción. Ese mismo año se casa con Gabrielle Buffet y pone fin a su relación con Ermine Orliac, con la que protagonizara una rocambolesca fuga en 1899. Se relaciona con los ambientes artísticos Mont- martre, centrados en el incipiente cubismo, y en 1910 inicia su amistad con Marcel Duchamp y, a través de él y de su hermano Jaques Villon, se intrega en el llamado Grupo de Puteaux, del que surgiría en 1912 el Salón de la Section d´Or, la facción cubista más próxima a la abstracción.
Acreditado ya como pionero de la pintura no representativa, mantiene estrechos lazos con Apollinaire, el poeta erigido en portavoz y árbitro de la vanguardia parisina. Pero su consagración como figura de la vanguardia internacional vendrá en 1913, cuando se traslade con Gabrielle a Nueva York con motivo del Armory Show, la gran exposición que supuso el despegue de la modernidad artística en los Estados Unidos. A la clausura de la muestra, exhibe dieciséis telas abstractas en la galería 291, del fotógrafo Alfred Stieglitz. La relación con Stieglitz tuvo mucho que ver en el éxito americano de Picabia, convertido en asiduo colaborador de Camera Work y 291, revistas con las que Stieglitz completa su activismo vanguardista. De vuelta en París, obras como Udnie y Edtaonisl muestran su interés -compartido por Duchamp- por el dinamismo futurista y la cuarta dimensión, y anuncian las inmediatas pinturas mecanomorfas.

Nueva York
Al estallar la Primera Guerra Mundial, Picabia es movilizado como chófer -apasionado de los automóviles lujosos, tuvo más de cien a lo largo de su vida- y, gracias a su padre, que trabaja en la legación cubana, se le destina a una misión comercial en Cuba para comprar azúcar. El viaje es la excusa perfecta para volver a Nueva York en 1915, donde se encuentra con Duchamp y vuelve a exponer en la 291 y en la Modern Gallery de Marius de Zayas. Permanece allí hasta 1916 llevando una vida de bohemia elegante y trabajando intensamente en sus pinturas mecanomorfas.
Esa agitación afecta a su equilibrio nervioso y tiene que internarse un breve periodo. En 1916 se asienta en Barcelona -donde ya había estado previamente, así como en Sevilla y otros lugares de la península- y establece contacto con artistas franceses exiliados, como Albert Gleizes o Marie Laurencin, y con personajes de la vanguardia local, como el galerista Joseph Dalmau, que le organizará una importante exposición en 1922. En Barcelona funda la revista 391 -evidente homenaje a Stieglitz-, uno de los principales órganos de difusión del movimiento Dadá en los años siguientes.

Afán Provocador
Tras otra estancia neoryoquina en 1917, conoce en París a Germaine Everling, su siguiente compañera tras la ruptura, en 1919, con Gabrielle.
Empieza a escribir poesía, que simultaneará en lo sucesivo con la pintura, y establece contacto con Tristan Tzara y el dadaísmo de Zurcí, Berlín y Colonia. Entre 1920 y 1924, Picabia será, con Tzara, Breton y demás personajes próximos a la revista Littérature, el alma del dadaísmo en París. Participa en casi todas las revistas y exposiciones importantes de Dadá en todo el mundo -la Feria Dadá de Berlín o las exposiciones de la neoyorquina Société Anonyme-, y en adelante se le asociará ya con este episodio. Alérgico a todo movimiento organizado, empieza a exponer juntos cuadros mecanomorfos y españolas con matilla con afán provocador y a tratar ostensiblemente a personajes estigmatizados por la vanguardia.
Cuando Breton funda en 1924 el grupo surrealista a partir del núcleo de Dadá París, Picabia se distancia, aunque no rompa del todo sus relaciones con ellos.
Sigue escribiendo -Jesús-Christ Rastaquouére (1920) , Caravansérail (1924)- y desplegado una gran actividad -guiones y escenografías para el ballet Relache o la película Entr´acte-, al tiempo que continúa su obra plástica ante el desinterés de la crítica.

Años Difíciles
En 1925 se instala en el Chateau de Mai, cerca de Mougins, y pasa la mayor parte del tiempo en la Costa Azul. En la segunda mitad de esta década y en la siguiente domina el vivo colorido de los de los "monstruos" y las llamadas transparencias, en las que empieza su peculiar diálogo con la tradición artística. Picabia no falta en ningún acontecimiento social; expone con frecuencia, pero también organiza fiestas para los casinos de la zona y los surrealistas parecen olvidarse de él. Mientras tanto Olga Moehler, una joven suiza con la que acabará casándose, sustituye a Germaine.
Su obra se diversifica, desde collages figurativos, a los que incorpora plumas o macarrones, y cuadros abstractos hasta obras realistas, muy apreciadas por la escritora americana Gertrude Stein, con la que establece una sólida amistad en los años treinta.
Pasa la Segunda Guerra Mundial en Golfe-Juan, en el Midi, y su fortuna se evapora.
Al término de la contienda conoce la estrechez económica e injustas acusaciones de colaboracionismo. Establecido con Olga en París, alterna en sus últimos años la abstracción con un realismo Kitsch ante la indiferencia de la crítica, que no cambiará hasta que una nueva hornada de artistas y críticos como Michel Tapié reivindique su obra.