Benjamín Péret

Antonin Artaud

Paul Eluard

inicio


Temas de la poesía surrealista y sus autores

Los surrealistas no son ni políticos, ni sabios, ni filósofos y muy poco médicos. Son poetas, especialistas del lenguaje, y es ahí donde atacarán.
Ante todo, ¡al diablo la lógica! También en el idioma se la debe acosar, maltratar, reducir a la nada. Ya no hay más verbos, ni sujetos, ni complementos, sólo hay palabras que hasta pueden significar otra de lo que dicen (Breton). Así como la ciencia y la filosofía, la poesía es un medio de conocimiento, y como la política y la medicina, un medio de acción. El conocimiento no necesita de la razón, la acción lo supera. La belleza y el arte han sido conquistas de la lógica, hay que destruirlos. Es necesario que la poesía sea "el alma hablando al alma", que el sueño sustituya al "pensar dirigido", que las imágenes que sean más el fuego fatuo corriendo sobre la superficie de los pensamientos o de los sentimientos, y sí claridad de relámpago iluminando permanentemente "las cavernas del ser" . Hay un único medio: dejar que se exprese el "huésped desconocido" en toda su profundidad, en toda su totalidad, automáticamente. Una sola precaución: no intervenir. Los poetas de antaños fueron inspirados de tiempo en tiempo, y esto era lo que daba valor a sus creaciones; el poeta de hoy no sólo está siempre inspirado, sino que de objeto se transforma en sujeto: es el que "inspira". Ya no es únicamente "eco sonoro", "profeta", "vidente", sino todo a la vez, y , más todavía, es mago. Cambia la vida, el mundo, transforma al hombre. Sabe "mezclar la acción al sueño", "fusionarlo interno y lo externo", "retener la eternidad en el instante", "fundir lo general en lo particular"(Breton). Hace del hombre, a su imagen, una unidad indestructible. Del hombre y del mundo un solo diamante.
Pero no por esto está sobre los otros hombres. Marcha entre ellos "a pleno sol" (Breton). El milagro por él realizado todos lo pueden realizar. No hay más que elegidos. "La poesía debe ser hecha por todos y no por uno solo"(Leutréamont).
Es ésta una verdadera revolución. Primeramente poética, porque niega la poesía superándola. La construcción poemática es desechada para dejar paso al texto automático, al dictado puro y simple del inconsciente, al relato de sueño. Ninguna preocupación de arte, de búsqueda de belleza. El alma del poeta no es ya una masa confusa donde giran vertiginosamente sensaciones, sentimientos, deseos, apariciones, que se manifiestan en el tumulto, la incoherencia, lo gratuito por intermedio de la palabra o de la escritura molde, inmemorialmente lógico, que debe ser desplazado, desmenuzado, reducido a los elementos simples que son los vocablos, únicos susceptibles de expresar fielmente el trance poético en toda su integridad. La poesía, primeramente negada, es así sobrepasada. Los poetas surrealistas, ya que se ha querido concederles ese nombre, asisten maravillados al fluir inagotable de una vertiente viva, que arrastra en su barro pepitas de un inestimable valor. Y lo que producen es sin comparación superior a lo que anteriormente se hizo. A cambio de una destrucción radical, que era necesaria, construyeron valores nuevos en un clima de creación del mundo. Esta revolución poética fue posible mediante una revolución íntima del hombre y de sus relaciones con el mundo. Veinte siglos de opresión cristiana no consiguieron dominar el deseo del hombre y su intención de satisfacerlo. El surrealismo proclama la omnipotencia del deseo y la legitimidad de su realización. El Marqués de Sade ocupa en su panteón el puesto central. Si se le objeta que el hombre vive en sociedad, el surrealismo responde con su voluntad de destrucción total de esos vínculos impuestos por la familia, la moral, la religión. "Se hicieron leyes, morales, estéticas para conseguir el respeto a las cosas frágiles. Lo que es frágil debe ser roto" (Aragon: Les aventures de Télémaque). Partiendo de un idealismo bastante místico, el de la omnipotencia del espíritu sobre la materia, los surrealistas llegan, teóricamente al menos, a un materialismo revolucionario en las cosas mismas. Muchos de ellos romperán las filas para proveer militantes a los partidos políticos revolucionarios. La destrucción de las relaciones tradicionales de los hombres entre sí termina por construir nuevas relaciones y un nuevo tipo de hombre.
El movimiento surrealista toma así distintos planos. Únicamente no abundó en hombres de ciencia, matemáticos, ingenieros, que aplicaran sus métodos en el terreno particular de cada uno, para dar en su complejidad, la imagen del hombre del mañana.
En la primera guerra mundial, los poetas, los jóvenes, respondieron, uno después de otro, al llamado de movilización de sus clases con el sentimiento de la inutilidad de ese conflicto bélico. No encontraban en la poesía escrita antes de ellos, respuesta a las interrogantes que comenzaban a hacerse. Hobo un Nerval, un Baudelaire, un Rimbaud y, sobre todo, un Lautréamont, pero estaban muertos y vivieron un momento muy distinto. Indudablemente que en Francia había otros vivos. Apollinaire, que pidió partir a la línea de fuego, se encontraba ahora con ellos, aunque su disposición de espíritu era un poco diferente; Picasso, al que veneraban; Henri Matisse, Marie Laurencin, Max Jacob, el "aduanero" Rousseau, Derain, Braque, Fernan Léger, etc. Todos pintores jóvenes o poetas nuevos que, rompieron con las ideas tradicionales, se proclamaban modernistas y de los cuales los futuros surrealistas, de no conocerlos bien, por lo menos tenía oído, ya antes de la guerra, su elogio en la revista de Apollinaire y Paul Cerusse (Serge Férat), Les Soirées de París. Y habían, además meditado, en el peor momento de la tormenta, en 1919.
Para estos jóvenes de veinte años, como Breton, Paul Eluard, Benjamin Péret, Louis Aragon, Philippe Soupault, el haber conocido a Apollinaire pasó por ser un raro privilegio. Y es en la poesía y en su ejercicio donde esos poetas encontraron, pese a todo, un refugio.




Guillaume Apollinaire, seudónimo de Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky (1880-1918), poeta, novelista y ensayista francés, que representa el espíritu de la poesía moderna, y autor de famosos y conocidos caligramas.
Nació en Roma y estudió en el liceo Saint-Charles, de Mónaco. Editó unas cuantas revistas literarias de poesía, en las que empezó a publicar sus primeras obras. Entre ellas destaca Les Soirées de Paris (1913-1918). Debido a sus intentos por sintetizar la poesía y las artes visuales, Apollinaire ejerció una importante influencia tanto en la poesía como en el desarrollo del arte moderno. Los pintores cubistas (1913) es un documento decisivo al respecto; otras obras suyas en prosa incluyen la novela simbólica El poeta asesinado (1916), basada parcialmente en sus experiencias como soldado en la I Guerra Mundial, y el drama Las tetas de Tiresias (escrito en 1903; publicado en 1918). Se considera que con esta última obra Apollinaire introdujo el surrealismo, y de hecho pasa por ser el primero que utilizó ese término. Su reputación se basa sobre todo en sus dos volúmenes de poesía, Alcoholes (1913), considerada su obra maestra, y Caligramas (1918). Un caligrama se puede definir como un objeto simultáneamente lingüístico e icónico. No hay que considerarlo como un texto de lectura por la ausencia de puntuación y las experimentaciones formales de su tipografía, sino como un signo para identificar.

Conde de Lautreamont (Uruguay, 1846-1870)

Seudónimo de Isidore Ducasse, escritor nacido en Montevideo en 1846, de padres franceses. Lautreamont es conocido por su obra Cantos de Maldoror, en el que acoge materiales sádicos, lúgubres, sangrientos, misteriosos y los elabora con un lenguaje poético que multiplica extraordinariamente las imágenes con una prodigiosa violencia imaginativa, llena de lucidez y de encanto juvenil. Murió a los 24 años de edad en París, en circunstancias tan misteriosas como lo fue su propia vida.

Cantos de Maldoror (fragmento)

"Plegue al cielo que el lector, enardecido y momentáneamente feroz como lo que lee, halle sin desorientarse su abrupto y salvaje sendero por las desoladoras ciénagas de estas páginas sombrías y llenas de veneno.
Soñé que había éntrado en el cuerpo de un puerco, que no me era fácil salir, y que enlodaba mis cerdas en los pantanos más fangosos. ¿Era ello como una recompensa? Objeto de mis deseos: ¡no pertenecia más a la humanidad! Así interpretaba yo, experimentando una más que profunda alegría. Sin embargo, rebuscaba activamente qué acto de virtud habia realizado, para merecer de parte de la providencia este insigne favor. Más ¿quién conoce sus necesidades íntimas, o la causa de sus goces pestilenciales? La metamorfosis no parecio jamás a mis ojos, sino como la alta y magnífica repercusión de una felicidad perfecta que esperaba desde hacia largo tiempo. ¡Por fin habia llegado el dia en que yo me convirtiese en un puerco! Ensayaba mis dientes sobre la corteza de los árboles; mi hocico, lo contemplaba con delicia. No quedaba en mí la menor partícula de divinidad: supe elevar mi alma hasta la excesiva altura de esta voluptuosidad inefable.
Hay horas en la vida en que el hombre de melena piojosa lanza, con los ojos fijos, miradas salvajes a las membranas verdes del espacio, pues le parece oír delante de sí, el irónico huchear de un fantasma. El menea la cabeza y la baja; ha oído la voz de la conciencia. Entonces sale precipitadamente de la casa con la velocidad de un loco, toma la primera dirección que se ofrece a su estupor, y devora las planicies rugosas de la campiña. Pero el fantasma amarillo no lo pierde de vista y lo persigue con similar rapidez. A veces, en noches de tormenta, cuando legiones de pulpos alados, que de lejos parecen cuervos, se ciernen por encima de las nubes, dirigiéndose con firmes bogadas hacia las ciudades de los humanos, con la misión de prevenirles que deben cambiar de conducta, el guijarro de ojo sombrío ve pasar, uno tras otro, dos seres a la claridad de un relámpago, y, enjugando una furtiva lágrima de compasión que se desliza desde su párpado helado, exclama: Por cierto que lo merece; no es más que un acto de justicia.
Después de haber dicho esto, recobra su actitud huraña, y sigue observando, con un temblor nervioso, la caza de un hombre, y los grandes labios de la vagina de sombra, de donde se desprenden incesantemente, como un río, inmensos espermatozoides tenebrosos que toman impulso en el éter lúgubre, escondiendo en el vasto despliegue de sus alas de murciélago, la naturaleza entera, y las legiones de pulpos que se han vuelto taciturnos ante el aspecto de esas fulguraciones sordas e inexpresables."

Arthur Rimbaud (20/10/1854-10/11/1891)

El 20 de octubre de 2004 se celebrará el 150 aniversario del nacimiento de Jean Arthur Rimbaud.
Charneville, fue la ciudad burguesa del norte de Francia en la que le tocó vivir desde que viniera al mundo en 1854, como miembro de la familia Rimbaud-Cuif: hijo de una campesina y de un militar aventurero. Educado en un colegio laico, pronto comenzaría a hacer pinitos en las artes literarias: con 8 años compone sus primeros trabajos conocidos en prosa. Estudiante prodigio y niño modelo, gozó de una ardiente fe religiosa que le valió el sobrenombre de "El cochino santurrón". Ironías de la vida.
En 1869 obtiene el primer premio de versos latinos en el Concurso Académico de ese año, con el tema "Yugartha"; no sería la primera vez que ganara éste y otros laureles. En 1870, un joven profesor de retórica, Georges Izambard, le introduce en la literatura de los autores "Malditos", con los que entabla relación enviándoles cartas y poemas: Rabelais, Baudelaire, Víctor Hugo, Banville o Villon comienzan a hacer mella en su Purificado espíritu. Este mismo año comienzan sus fugas y peregrinajes en busca de un trabajo como escritor, dentro del marco de guerra Franco-Prusiana, que dará como fruto "El Mal", "El durmiente del valle" y "La deslumbrante victoria de Sarrebruck".
En uno de sus vaivenes va a parar a casa de los suegros de Verlaine, pues le había enviado unos poemas que cayeron en gracia al poeta. Con él compartirá juergas, borracheras frecuentes y alucinaciones varias derivadas de las "hierbas". También un amor arriesgado y siniestro: él tenía 16 años, Verlaine 27, una mujer y descendencia. Éste lo introduce con verdadero entusiasmo en los circuitos literarios parisinos, pero su carácter intratable propició su rechazo en estos círculos.
Desde entonces, Rimbaud-Verlaine formarían un binomio indisoluble criticado y sufrido por la esposa del segundo. las querellas se sucedieron como las lluvias de otoño. Pero las disputas domésticas y las pataletas de su mujer enferma, poco pudieron aplacar las pasiones de esta singular pareja. Es el periodo de sus "Iluminaciones" y de "Una temporada en el infierno", su obra destacable escrita entre los 16 y los 19 años: hito de la poesía moderna, se erigió como precursora del Simbolismo frances, combinando una técnica perfecta y un ideario sutil y misterioso. Estilo esotérico y descenso a los infiernos con mayúsculas.
Aventurero sin orientación ni rumbo, su ir y venir continúa: Gran Bretaña, Alemania, Italia, Chipre, otra vez Francia...Su ritmo infatigable no es óbice para que Verlaine le siguiera durante los 2 años que duró su relación. En 1875 el propio Rimbaud quema todos sus manuscritos y deja de escribir para siempre jamás. A partir de entonces subsistirá como mercader en tierras africanas, donde contrae matrimonio con una abisinia. El tráfico de armas también fue otra de sus fuentes de ingresos por aquellos parajes.
En 1891 se ve aquejado de cáncer de huesos que le cuesta la amputación de una pierna y otros miembros, relegándole a la categoría de mero tronco inmóvil. Las inclemencias de la enfermedad provocan su definitiva vuelta a Francia. Moría el 10 de noviembre de ese año a la corta edad de 37 años.

Rimbaud y Verlaine: compañeros infernales.

Ambos compartieron una pasión perversa y degradante. Incluso se intentaron matar a tiros: Verlaine empuñando el arma. La locura siempre planeó por la familia de Rimbaud. Varios familiares cercanos terminaron transtornados, incluida su madre. Además, su familia rendía homenaje a su fama de intratables y de huraños. Hasta los 15 años fue todo un angelito, pero de repente sucumbió la tentación del mismo demonio. Suele pasar. Su atuendo semejaba el de un vagabundo en ciernes, no en vano estuvo sin un franco buena parte de su existencia.
Si bien Paul Verlaine era de una "fealdad intensa", Rimbaud se recreaba en la quintaesencia de la belleza andrógina. Vivieron un amor completamente alcoholizado, y de todos es sabido que esta sustancia germina violencia. Entre ellos, las palizas, altercados y escándalos sobrevenían con generosidad. Verlaine le mantuvo desde el principio y hasta el final de su affair. Ambos se aislaron del resto del mundo debido al acusado carácter abominable de Jean Arthur. El mal siempre tuvo cabida dentro de ellos.
Vivieron una relación enfermiza y sadomasoquista: las torturas estaban a la orden del día: uno intentó incendiarle el pelo al otro, el otro le clavó un puñal en la mano al uno mientras bebían ¿tranquilamente? en una taberna. Sin embargo, estos tormentos pasionales propiciaron increibles versos para la posteridad. Su relación duró 2 años: intensos donde los haya.

Arthur Rimbaud (1854-1891)
La obra de Rimbaud, escrita entre sus 16 y 19 años de edad, es uno de los hitos decisivos del itinerario de la poesía moderna. Seguidor de Baudelaire, Rimbaud es precursor de la escuela simbolista francesa, cuyos miembros encontraron en sus poemas la mágica combinación entre una técnica perfecta del lenguaje y una imaginería sutil y misteriosa.
Una temporada en el infierno (1873) fue escrita en una época tormentosa de la vida del autor, en la que se separaba trágicamente de su entrañable amigo Paul Verlaine; estos poemas son testimonio de su sensación de descenso espiritual al infierno, debido a su "fracaso" en el arte y el amor. En Las iluminaciones (1886), considerada la cumbre de su originalidad, se aprecia plenamente su estilo elíptico y esotérico, expresión de su peculiar état d’ame.

Segundo Stupra

Nuestros glúteos no son iguales a sus glúteos,
He visto a gente en cueros, detrás de los vallados,
y a niños, cuando juegan libremente en el baño,
los planos y las huellas que ofrecen nuestros culos.

Más firmes, aunque a veces, con un dolor blancuzco,
y distintos niveles que entolda el emparrado
de los pelos. En ellas, sólo florece el raso
por su raja embrujada, raso largo y profuso.

Con una maestría que embriaga y maravilla
que sólo vi en los ángeles de las pinturas sacras
simulan un carrillo donde anida una risa.

¿Estar, así, desnudos, encontrar gozo y calma,
con la frente inclinada hacia su oronda dicha
y libres, los dos juntos, susurran una lágrima?

Tercer Stupra

Tan oscuro y fruncido como un clavel morado,
respira humildemente, entre el musgo, al abrigo,
húmedo aun de amor, con dulzura escurrido
entre las blancas nalgas hasta su centro orlado.

Hilillos semejantes a lagrimones lácteos
han llorado en el viento cruel, que al no admitirlos
los lanza entre los cuajos de unos lodos rojizos
hasta perderse donde han sido convocados.

Mi sueño se embocó, tenaz, a su ventosa;
mi espíritu, envidioso del coito material,
hizo de él lagrimal y nido de sus quejas.

Es la oliva convulsa, es la flauta mimosa,
el tubo por do baja la almendra celestial
Canaán femenino que la humedad apresa.


Cronología de la vida de Rimbaud

1854
El 20 de octubre, nace, en Charleville, ciudad burguesa de la norteña región francesa de las Ardenas Jean Arthur Rimbaud.
Hijo de un militar aventurero y de una severa y rígida descendiente de poderosos propietarios rurales, el temprano matrimonio Rimbaud-Cuif está sentenciado a un rápido desmoronamiento, a causa de la irritante ficción existente entre sus dos miembros.
Un año antes, en 1853, ha nacido Frédéric, el hijo mayor de la familia.

1855
El Capitán Frédéric Rimbaud, ávido de experiencias militares, y con una angustiosa imagen de esposa intransigente, abandona el "ardiente hogar", y parte hacia la guerra de Crimea.

1858
Nace la primera hija del matrimonio Rimbaud, Vitalie.

1860
El matrimonio se ha roto. Vitalie Cuif se separa definitivamente de su marido, que se establece en la ciudad de Dijon.
Isabelle Rimbaud, la que seria la hermana preferida de Jean Arthur, nace este año; su padre ya no llegará a conocerla.
Tras la inoportuna muerte del acomodado abuelo materno, la "coja" familia debe buscarse su techo, que sólo encuentra en un barrio populachero de la cuidad.

1862
Frédéric y Jean Arthur entran como alumnos externos en el Instituto Rossat, colegio libre y laico.
La señora Rimbaud, decididamente de un carácter intratable, no puede entenderse con ningún vecino y, ahora, la familia se muda a un barrio "mejor visto" de la ciudad.

1863
Jean Arthur compone sus primeros trabajos en prosa conocidos: "Prólogo", "Carlos de Orleans a Luis XI" y "Un corazón bajo una sotana". Tiene ocho años.

1864
En tan sólo dos años escolares, el joven Rimbaud ha completado cuatro cursos, obteniendo numerosos premios y distinciones. Este mismo año hace la primera comunión.

1867
"El cochino santurrón" es el apodo por el que también se le conoce a Jean Arthur entre el alumnado del instituto, debido a su ardiente fe religiosa.

1868
Con la ocasión de la primera comunión del Príncipe Imperial, Rimbaud escribe una oda de hexámetros latinos, que remite en secreto, mereciendo una carta de felicitación del preceptor del Príncipe.

1869
Jean Arthur obtiene el primer premio de versos latinos en el Concurso Académico de este año, con el tema "Yugurtha".
La revista Le Montieur de l’Enseignement secondaire publica en sus páginas tres temas en versos latinos de Rimbaud, El ya mencionado "Yugurtha", "Vererat" y "El ángel y el Niño".
También, La revue pur tous publica los primeros versos franceses conocidos de Rimbaud, bajo el título: "Los aguinaldos de los Huérfanos".

1870
Con el comienzo de este nuevo curso escolar, llega al Instituto Rossat un joven profesor de retórica, Georges Izambard, a través del cual Jean Arthur conoce una buena lista de autores "Malditos": Rabelais, Baudelaire, Víctor Hugo, Banville, Villon, etc.
Rimbaud escribe "Sol y Carne", "Ofelia" (siendo esta una transposición de versos latinos dictados en clase), "Sensación" y "El Herrero", enviándole a Banville, con la esperanza de que aparezcan publicados en Parnasse contemporain, los tres primeros temas.
En el mes de julio, Francia declara la guerra a Prusia, y Jean Arthur se siente inspirado para escribir "Muertos del Noventa y Dos".
Rimbaud vuelve a ganar el primer premio del Concurso Académico, con el tema "La Alocución de Sancho Panza a su asno". Premio de sobresaliente, primer premio de discurso latino, de discurso francés, de versión griega, medallas por las que Jean Arthur obtiene varios francos, con los que toma el tren y huye a París. La guerra ruge a su paso.
Rimbaud es detenido en la estación del Este de la capital (su billete sólo era válido hasta Saint-Quentin), y encarcelado en la prisión de Mazas.
El desertor pronto se siente desamparado y pide perdón. Le escribe a su madre, al Procurador Imperial, a su amigo y profesor Izambard. Las cartas son de un tono lastimoso y suplicante, de arrepentimiento. Izambard envía a París el precio de un billete hasta Douai (lugar en el que el profesor pasaba sus vacaciones), y Rimbaud pasa en su casa una quincena del mes de septiembre.
Regresó a Charleville, pero es ya demasiado pequeña, demasiado angustiosa, y Jean Arthur sólo resiste diez días.
Segunda fuga, esta vez a pie, camino a Bélgica. El joven perdidos por los caminos soleados o nocturnos de los campos franceses, cuyas botas acabarán confundidas con el polvo, tiene la esperanza de poder trabajar en un periódico de Charleroi, que dirige el padre de un compañero suyo del Instituto, pero, el la mesa, Jean Arthur se muestra demasiado airado, descarga sucias injurias contra el imperio, y el propietario del periódico no duda un momento en negarle el empleo.
Rimbaud toma la ruta de Bruselas. En la capital belga da con un conocido de Izambard, que se apiada de él y le da alojamiento y algo de dinero. El bravucón vuelve a sentirse desfallecer, y regresa a Douai. Izambard, que no quiere aparecer como cómplice del fugitivo, tras el consentimiento de Jean Arthur, le escribe a su madre para que tome cartas en el asunto. La respuesta es tajante: "Orden formal de que la policía se encargue de repatriarlo, y sin que haya gastos".
Jean Arthur se le ha encargado a Paul Demeny, joven poeta amigo de Izambard, una veintena de poemas corregidos.
Noviembre, de nuevo en Charleville, las clases aún no han comenzado. Rimbaud se pasa los días en la biblioteca junto con su amigo Delahaye.

1871
En el mes de enero, Charleville y Mézières son ocupadas por el ejército alemán. Jean Arthur se acerca a la línea del frente. Paseos entre ruinas y campos de batalla. Es la época de "El Mal". "El durmiente del valle" y "La deslumbrante victoria de Sarrebruck".
"¡París ha capitulado!" entra un día Jean Arthur gritando alegremente en la Biblioteca.
A finales del mes de febrero, Rimbaud decide llevar a cabo su tercera fuga. París está en ruinas, París desolada lo atrae, ahora, con mayor fuerza. Pero Jean Arthur, en esta ocasión no va solo, una joven muchachita, que lo ha abandonado todo por perseguirlo, lo acompaña. Pero la dulce pareja sólo dura un día: Jean Arthur abandona a la muchacha en la estación del Norte, y sigue solo su camino. La vocación exige este sacrificio. Ya por las calles de París, el poeta llega a la casa del célebre caricaturista André Gill, que le da una moneda de 10 francos y lo despide con algunos consejos. Rimbaud vaga durante quince solitarios días por la inhóspita París, y regresa a pie a Charleville.
Jean Arthur redacta un proyecto de constitución comunista, inspirado en Juan-Jacobo y Babeuf.
A mediados del mes de marzo, se establece la Comuna de París, y Rimbaud, que tiene al idea de unirse a las tropas insurrectas, parte, a finales de Mayo, hacia la capital. (Capítulo biográfico confuso, en cuanto existe la duda de si Rimbaud tuvo tiempo material de unirse a los sublevados.) Son las fechas del "Canto parisino", "Las manos de Juana-María" y "París se repuebla".
Jean Arthur, de nuevo en Charleville, se escribe a Izambard y a Paul Demeny sendas cartas en las que expone su teorías de la nueva poesía y su calidad de poeta "vidente".
Nueva carta para Paul Demeny, a mediados del mes de junio, en la que ruega queme todos los versos que le entregó en Douai, adjuntándole sus nuevos poemas: "Los poetas de los 7 años", "Los pobres de la iglesia" y "El corazón robado".
Jean Arthur remite a Banville, en el mes de julio, el poema "Lo que se dice del poeta a propósito de flores".
Verlaine recibe, a finales de agosto, el poema de Rimbaud "El barco Ebrio", e invita al autor a visitarlo a París.
Jean Arthur parte hacia la capital a mediados de septiembre, y se hospeda en la casa de los suegros de Verlaine. El ambiente seriamente burgués de esta casa pronto hastía a Rimbaud, que se traslada a una habitación que le consigue el poeta Banville.
Juergas y borracheras continuas con Verlaine. Rimbaud alucina con "hierbas".
Nuevos albergues en casa de los autores Charles Cros y Cabaner.
Por fin, sus protectores le consiguen una buhardilla, donde Jean Arthur permanece tres meses, todo un récord.
Verlaine, entusiasmado, presenta a Rimbaud en los círculos literarios parisinos. El joven poeta conoce a Víctor Hugo, colabora en los "pastiches" del Album Zutique, asiste a las veladas de "Les Villarns Bonshommes", pero su frío, exaltado e incómodo carácter hace que sea rechazado de estos círculos.

1872
Rimbaud y Verlaine forman una desenfadada pareja inseparable, y llevan juntos una vida disoluta.
La esposa de Verlaine critica duramente la vida de su marido, y ambos se ven envueltos en violentas querellas. Rimbaud le entrega a Verlaine el manuscrito de "La caza espiritual" y, súbitamente, en el mes de abril regresa a Charleville, donde da comienzo a sus "Iluminaciones".
Nace un hijo de Verlaine, pero ello, en nada une al matrimonio. Verlaine llama a Rimbaud para que regrese a París.
El ajeno quema en las pocas tripas despiertas de la noche parisina.
A principios de julio, Jean Arthur decide irse a Bélgica y, Verlaine, abandonando a su mujer enferma, lo sigue. En Arras, puesto fronterizo, los dos poetas quieren divertirse, y son devueltos por la policía de París.
Ganan de nuevo Bélgica, esta vez pasando por las Ardenas.
La señora Verlaine, que ha localizado a su marido, viaja a Bruselas y lo convence para que regrese. En la frontera, Verlaine baja del tren y regresa junto a Rimbaud.
En septiembre ambos parten para Inglaterra. Estudian inglés, dan clases de francés, Verlaine hace "Trabajos americanos" bastante bien pagados, y Rimbaud sigue con sus "Iluminaciones".
En el mes de noviembre, la esposa de Verlaine intenta contra éste un proceso de separación judicial.
Rimbaud abandona Londres a mediados de diciembre, y regresa a la propiedad heredada de su madre en Roche.

1873
Verlaine enferma y Rimbaud, ante la desesperada crisis de su amigo, no duda en volver a su lado.
Una vez restablecido, Jean Arthur regresa a Roche, donde empieza a escribir "Una Temporada en el Infierno"
Verlaine viaja a Jehonville, en las Ardenas belgas.
Tras varias citas de su amigo, a las que no ha acudido, Rimbaud vuelve junto a él, y ambos parten desde Amberes, de nuevo hacia Inglaterra.
La amistad entre los dos bohemios empeora, el ambiente es turbio y, a fines de junio, Verlaine deja colgado a su protegido, y se embarca hacia Bruselas. Ahora sólo vive en la esperanza de poderse congraciar con su esposa, pero ya todo intento es inútil.
Verlaine suplica a Rimbaud que regrese. Jean Arthur llega la primera semana del mes de julio, pero ya la relación entre ambos es insostenible. Rimbaud decide volver a París, pero Verlaine le dispara, hiréndole el puño. El herido llama a la policía, y el agresor es detenido y condenado a dos años de cárcel.
Rimbaud regresa a las Ardenas. En soledad, sufre una crisis agonizante, y culmina su devastadora "Temporada en el Infierno".
En el mes de octubre, Jean Arthur viaja a Bélgica, donde encarga a un editor el montaje de "Una Temporada en el Infierno". Manda ejemplares del libro a Forain, Richepin y Ponchon, conocidos autores parisinos de poeta, pero no recibe ninguna respuesta. Rimbaud arroja, al mes siguiente, sus cartas, manuscritos, borradores y ejemplares de la "Temporada" a la chimenea. Es el fin del poeta.
En el mes de noviembre, Rimbaud está de nuevo en París. Ya se conoce en los círculos literarios la historia de "Bruselas", y el aventurero, que nunca había sido bien acogido, ahora es apartado como en cuarentena.
El poeta Germain Nouveau se presenta a Rimbaud y, a los pocos días, ambos parten hacia Inglaterra.
En Londres trabajan en una fábrica de cajas, y dan lecciones de francés.

1874
Rimbaud se emplea como maestro-ayudante en un colegio británico en Londres, y más tarde en Escocia. Su excesivo interés por el idioma inglés lo aparta de su compañero, Germain Nouveau, que, aburrido, abandona la isla.
La Señora Rimbaud y su hija visitan a Jean Arthur en el mes de julio.
Rimbaud permanece en la isla hasta final de año.

1875
En enero, Verlaine sale de la prisión de Mons. Ahora el "Loyola" (como así lo apoda Rimbaud) quiere devolver al rebaño a la oveja descarriada, pero Rimbaud se niega a un encuentro.
En el mismo mes, con el propósito de aprender alemán, Jean Arthur llega a Stuttgart y se instala, como preceptor, en casa del doctor Wagner.
Verlaine, tras averiguar por fin la dirección del pagano, viaja a Stuttgart, y Rimbaud lo recibe con burla. Discuten sobre religión, y la cosa termina a puñetazos. Verlaine se queda tendido y apaleado en la calle.
Reconciliación y, en el mes de febrero, siguiendo el consejo de Rimbaud, Verlaine parte a París, y de allí a Inglaterra.
En mayo Rimbaud sale se Stuttgart, desciende a pie hasta Suiza, y alcanza Italia. Llega extenuado a Milán, donde una dama se apiada de él y lo lleva a su casa.
En el verano, Rimbaud quiere visitar a un amigo que se halla en las Cícladas, pero en el viaje sufre una insolación, y es repatriado por el cónsul francés de Ligurno.
En Marsella, trabaja descargando coches en el puerto, y se alista en el ejército carlista español. Reclutamiento efímero, pues en octubre, Rimbaud está otra vez en Charleville.
Jean Arthur es exceptuado del servicio militar, ya que su hermano Frédéric aún está en las filas.
Rimbaud estudia español, gramática árabe, italiano, ruso, griego, holandés e indostaní.
Vitalie Rimbaud muere el 18 de diciembre

1876
En mayo, Rimbaud llega a Rotterdam y se contrata, por seis años, en el ejército neerlandés de las Indias. El barco levanta velas el 10 de junio.
Tres días de viaje, el navío llega as u destino, el puerto de Batavia, y el destacamento es conducido a Salatiga, en el interior de la isla.
Rimbaud desaparece en la selva a mediados de agosto, y regresa a Batavia costeando el mar de Java.
Jean Arthur consigue un empleo a bordo de un carguero inglés, que lo conduce hasta Burdeos. Llega a Charleville el 31 de diciembre.

1877
En el mes de abril, con el pretexto de completar sus conocimientos en alemán, Rimbaud viaja a Viena, pero es asaltado por unos ladrones y sufre un altercado con un policía. Conducido a la frontera de Lorena, seguidamente llega hasta Ardenas.
En agosto Rimbaud parte hacia Holanda, y llega a Hamburgo. Aquí se une al peregrinaje del circo Loisset, en calidad de intérprete, y recorre las ferias de Dinamarca y Suecia. Tras solicitar la repatriación, regresa a Charleville en el mes de septiembre.
Rimbaud parte de nuevo hacia Marsella, trabaja como cargador, y se embarca hacia Alejandría. Enferma en el barco, y es desembarcado en Civita-Vecchia. "Fiebre gástrica, inflamación en las paredes del estómago causada por el rose de las costillas contra el abdomen, consecuencia de las excesivas marchas". Ya curado, visita Roma, y regresa en el invierno a Charleville.

1876
En la primavera Rimbaud se encuentra en Hamburgo, donde trabaja en una casa de productos coloniales.
Pasa el otoño en Roche, y desciende hasta el mediterráneo.
En el mes de noviembre, culmina la penosa travesía Vosgos - Génova. De Génova parte hacia Alejandría, y llega a fin de mes.
Tras quince días de estancia, llega a la isla de Chipre

.